Frenesi de final de año

IMG_0134Dicen que el año acaba el 31 de diciembre pero eso, para muchos de nosotros, casi me atrevería a decir que para la mayoría, no es así. El verdadero año es el escolar y es ahora cuando acaba, en un día indeterminado de junio.

Casi desde que nacemos hoy en día, vamos a algún tipo de escuela, año tras año, en un periodo que se antoja infinito, hasta que terminamos nuestro periplo de estudios. Cuando se nos acaba, entramos en crisis y andamos perdidos. ¿Dónde está el año escolar? ¿De dónde vengo y hacia dónde voy? ¿Qué hay más allá de los exámenes?

Luego, unos cuantos nos hacemos profesores de algún tipo, por lo que el año escolar vuelve a cobrar la máxima importancia en nuestras vidas y muchos nos hacemos padres y para nuestros hijos, el año también se acaba ahora.

Si eres profesor y padre a la vez, la cosa se complica sobremanera porque al inevitable estrés de final de curso, con sus alumnos nerviosos, sus emails variados, sus exámenes espantosos (la peor parte del trabajo de profesor), sus bolígrafos rojos que ahora parece que en países delicados están empezando a prohibirse, no vaya a ser que se hiera la sensibilidad del estudiante, sus llantinas por los malos resultados, sus despedidas, sus reuniones; a todas estas cosas que tienen que ver con el ámbito laboral, decía, se les suman espectáculos, fiestas, conciertos y demostraciones de todo tipo de las actividades infinitas que nuestros hijos hacen; se les suman sus estreses por el estudio de los últimos exámenes, sus emociones por las despedidas inminentes de sus amigos y profesores, sus mil y una cenas, comidas, fiestas, reuniones y demás saraos.

Y, por si fuera poco, a la vez que estás sumergida hasta los ojos en ese mar inmenso de actividades, tienes que andar planificando las vacaciones, pensando en ir a comprar los complementos que faltan, en reservar vuelos, casas, campings o lo que sea, pensando en las maletas, los itinerarios, los kilómetros, las cosas que vas a hacer y a la vez, es inevitable, te asaltan mil imágenes de sitios en los que has estado a lo largo de tu vida y te entran al mismo tiempo una nostalgia increíble de todos ellos, un deseo infinito de seguir conociendo lugares y un sentimiento extraño de estar presente aparentemente en tu vida normal, pero casi con un pie en el mundo que está más allá de ella, un pie en lo desconocido que te espera.

Es un estar y no estar, un ser y no ser que provoca una cierta ansiedad y una curiosa y agradable desazón.

Y te comienzas a despedir de todo el mundo con la sensación a la vez melancólica de dejar de verlos por un tiempo que se antoja largo porque varía de dos a tres meses y a la vez eufórica por sentir que las vacaciones están ahí a la vuelta de la esquina, un tiempo incierto, sin relojes ni verdaderas obligaciones, lleno de vivencias, descubrimientos, ilusiones y desilusiones, lleno de agradable incerteza.

Espero escribir mucho este verano porque en esta última época no lo he hecho y me falta la hermosa sensación de rellenar líneas en blanco que estaban esperándome, de expresar pensamientos que, de otro modo, allí mueren, en mi cabeza, sin tomar forma y se pierden en el inmenso panorama de nuestro ejército de neuronas siempre en movimiento; que en estos momentos de finales de año, se ocupan mayormente de intentar cuadrar lo incuadrable, de intentar estar en todas partes a la vez y salir indemne de tantas emociones, obligaciones y líos.

 

Aquí estamos: en el mes más complejo, complicado y expectante del año. Al menos para mí.

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Acerca de juegodelmundo

Profesora de español para extranjeros. Vivo en Turín desde hace 20 años. Necesito escribir para comprender mejor lo que me rodea y me sucede, para poner orden en mis ideas. Me apasionan el cine (en versión original), los viajes (soy fan de los intercambios de casa), la lectura, la comida, estar con gente, las novedades. La música (aprender a tocar el piano), el teatro (en especial cuando viajo), la danza contemporánea. Las buenas series de televisión. Traducir textos junto a alumnos buenos. Conversar. Tratar de disfrutar cada momento.
Esta entrada fue publicada en reflexiones, viajes. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Frenesi de final de año

  1. Fco. Silvera dijo:

    Recuerdo que dejaste un mensaje en mi blog de músicas, aludiendo a un “message in a bottle”, a cómo estos blogs se terminan convirtiendo en tablas de salvación para el naufragio de todo… Yo soy profesor, y entiendo lo que dices. Un abrazo solidario, y gracias por aquel comentario…

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